Victoria Castro: “Otras personas no tuvieron ni siquiera la posibilidad de depositar la fe donde querían”

Este fin de semana, la pareja compuesta por Pablo López Silva y Victoria Castro, reafirmaron su unión a través del culto religioso en la Parroquia Nuestra Señora de la Merced, en la ciudad de Ushuaia. El hecho tomó trascendencia nacional debido a que se trata de la primera ceremonia entre un hombre y una mujer trans en la provincia. En conversaciones con Fm Fuego, Victoria aseguró “fue una celebración, una bendición a la familia”.

La pareja contrajo matrimonio civil en 2011 y son padres de tres hijos. Ambos son funcionarios del actual gobierno provincial, Pablo López Silva es secretario de Educación y Victoria Castro es subsecretaria de Diversidad.

Victoria expresó “la gente que nos quiere y nos conoce está muy feliz por nuestra familia, pero hubo algunas personas no la tomaron bien. Entendemos que hay gente que todavía le cuestan algunas cuestiones”.

Consideró “creo que lo que están cuestionando es si es válido o no” y sostuvo “este momento que vivimos con mis hijos y mi marido no me lo borra nadie. No le hicimos mal a nadie, ni nadie nos hizo mal tampoco, se armó mucho revuelo”.

“El padre hizo que nuestra familia, la cual también está compuesta por niños, se sintiera bien. Ahí es cuando hablamos en la misericordia de Dios y en las personas que dicen profesar la palabra, que parece que no se dan cuenta que hay pequeños, que pueden leer lo que la gente publica” expresó.

Al respecto contó “esto fue acordado hace mucho, lo hablamos con nuestros hijos y ellos tuvieron de acuerdo. En definitiva, nos respondieron ‘nosotros sabemos quiénes son ustedes, no hace falta que nos expliquen nada’ y decidimos avanzar en todo”.

Tras hacerse pública la ceremonia, se dio a conocer un comunicado de la Diócesis de Río Gallegos, a cargo de monseñor Jorge García Cuerva, en el cual se advierte a Fabián Colman, sacerdote de la Parroquia Nuestra Señora de la Merced que no se autorizó desde el Obispado dicha celebración.

Al respecto de ello, y de la polémica que se generó, Victoria señaló “esto era una bendición, sabemos que existe el derecho canónico y nosotros entendemos en que instancia aún está la iglesia” y manifestó “las personas trans somos expulsados de todos lados, del trabajo, de la salud, de la educación. No pudimos depositar la fe en ningún lugar. Y ahora se abre una puerta y nos dicen ‘vos también sos parte de esta iglesia, porque también sos hija de Dios”.

En relación con la decisión de decidir usar un vestido color negro contó “para mí era el momento más importante, pero otras personas no tuvieron ni siquiera la posibilidad de depositar la fe donde querían. No podían entrar a una iglesia y poder recibir la bendición de Dios, por ellas. Por los transfemicidios, porque todavía nos siguen matando. Y esto es parte de lo que nos va matando un poquito todos los días, la sociedad, la burla, la risa, la discriminación de los demás”.

Mencionó “sé que no le hice mal a nadie. En ningún momento lo hicimos pensando en lastimar a nadie” y respecto de los comentarios en las redes sociales, que tomaron trascendencia nacional, comentó “no me detuve a leer mucho. No porque no quiera ver la realidad, sino porque esa no es la realidad, eso es lo que esas personas tienen en su corazón”.

“Es fatal que una tenga que ser cuestionada por la fe en uno de los momentos más felices de su vida, pero la verdad es que estoy muy feliz y nada lo empaña”.

Sobre la repercusión que tuvo en los medios de comunicación la ceremonia celebrada este fin de semana dijo “no pensamos que iba a ser tanta, para mí era una ceremonia, nada más. Una celebración y una bendición para nuestra familia” y aseguró “en nuestra provincia hemos sentido un respeto absoluto y lo quiero agradecer, no solo por mi marido y por mí, si no por mis hijos”.

Acerca del proceso previo, relató “nosotros éramos practicantes en la iglesia católica, pero cuando nos casamos por Civil un cura, que hoy está preso, nos excomulgó. Ahí fue nuestro distanciamiento, no de la fe, sino de la iglesia, con mucho dolor”.

“Lo vivimos con mucha alegría porque fue una reconciliación con la iglesia y que nos abran la puerta de donde la habían cerrado. Esto fue un antes y un después, el momento fue mágico para nosotros” expresó.

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