El periodista Rodolfo Barili pidió disculpas por el informe de las veredas calefaccionadas en la Patagonia

Días atrás en un informe que se emitió por Telefe, el periodista se refirió a las veredas con losas radiantes en la Patagonia. Sin conocimiento del caso y apuntado a los subsidios de gas.

Rodolfo Barili, sin conocimientos de la realidad de la Patagonia, hizo una descripción dejando por sentado que el gas en la Patagonia era subsidiado entre otras cosas para calefacciones las veredas.

Barili en su cuenta de Facebook pidió disculpas a quienes se vieron afectados por el informe y subrayó que no hubo intenciones de ofender o de abrir una grieta entre los ciudadanos del norte del país con los patagónicos.

Bertone rechazó el informe de Telefe

La gobernadora de la provincia Rosana Bertone, en su cuenta de Twitter señaló “Es muy triste que viviendo a más de tres mil kilómetros de distancia se busque generar esta idea de despilfarro cuando aquí la necesidad de calefacción es todo el año y en muchos casos necesaria para preservar la vida”.

“El día a día en ciudades con clima tan adverso es duro. La calefacción de veredas no es habitual y mucho menos la tienen los vecinos. Se usa para ciertos sectores que lo requieren, como accesos a hospitales o lugares adonde asisten adultos mayores o niños para evitar accidentes”, destacó

Por otra parte, la primera mandataria provincial puntualizó “Lamento este tipo de noticias, que duelen mucho porque distorsionan la realidad construyendo una falsa imagen de la vida en el sur”.

 

 

Barili se disculpó por Facebook, aquí el texto completo

 

Veredas Calientes

Así se denominó una columna en Telefe Noticias en la que el viernes mostramos un fenómeno nuevo detectado en los últimos meses en algunos lugares del sur de nuestro país: veredas calefaccionadas con losas radiantes que buscan evitar el trabajo de quitar la nieve cuando en pleno invierno la misma bloquea los ingresos a viviendas. Nieve que lo cubre y complica todo en no pocos lugares de esta región de nuestro país. Lo mostramos como un fenómeno preocupante, nuevo y puntual. Con imágenes de viviendas donde el hecho fue detectado por las compañías de energía.

En la misma columna explicamos el contexto de los subsidios aplicados al gas en la región y las razones de tales subsidios en una de las zonas más castigadas por el clima de nuestro país. De la misma forma en la que explicamos que desde siempre en el Norte argentino (y otras regiones no metropolitanas) se pagaron tarifas mucho más altas que en Capital y el Conurbano bonaerense que son los lugares que actualmente sufren la quita de subsidios a los servicios públicos y que ha llevado el precio de la electricidad y el gas a valores impagables para no pocos ciudadanos y comerciantes. En otros lugares del país ni esa opción tienen porque las redes de Gas Natural no llegan.

Para algunos la mención al aire del tema esconde el desconocimiento de lo que es padecer la inclemencia del frío en nuestra Patagonia o busca cuestionar los subsidios a esta zona del país en los servicios públicos. Nada más lejos de mi intención. En el informe explicamos no solo la fórmula de los mismos, sino la razón absoluta de que radican en el duro clima de la zona y en la necesidad de calefaccionarse para sobrevivir a ese frío extremo.

Para quienes sintieron que no supe explicar con claridad el fin periodístico de esos datos vayan mis más sinceras disculpas. Jamás escondo otro fin que el de contar una historia periodística detrás de lo que digo.

En lo personal no busco cuestionar esos subsidios. No escondo otro fin que el de contar un hecho puntual. Sí entendimos que correspondía marcar que son los abusos de este tipo los que se contraponen con la realidad de miles de argentinos, en el sur y en todo el territorio, que no tienen siquiera red de Gas Natural para afrontar las bajas temperaturas tras años de nulas inversiones por parte del estado y las compañías de energía. 

Entiendo que en el sur argentino calefeccionarse no es un lujo sino una necesidad de subsistencia. Por lo que jamás cuestionaría los subsidios a dicho servicio, sino alertar claramente lo obsceno que puede resultar el abuso de la energía con la misma claridad que hoy en día resulta obsceno una pileta calefaccionada al aire libre en pleno invierno en un barrio privado de los que abundan en el gran Bs As mientras hay pibes que no tienen una garrafa para enfrentar el frío. Cuestionable en este contexto de país aunque el propietario adinerado de esa vivienda lo pague en su totalidad y sin subsidio alguno. En este momento de cortes, escasez energética y desigualdad social, definitivamente los abusos merecen ser señalados.

Yo no vivo de fomentar el enojo y las divisiones. No vivo ni trabajo de arrojar leña al fuego de las divisiones entre supuestos buenos y malos, entre los del Norte y los del Sur, porteños vs interior, K contra anti K. He hablado de los bolsos de López con la misma seriedad y respeto a la verdad que de las off shore de los funcionarios del Gobierno actual, la incongruencia de los fondos millonarios en el exterior de actuales Ministros que a la vez piden que el resto de los ciudadanos confiemos en el país o del blanqueo de capitales anterior a ser nombrado en su cargo del aún Ministro de Hacienda. Por lo que jamás podría haber buscado intencionalmente descalificar a quienes viven en la Patagonia o haber sido impulsado por algún fin ajeno a una información periodística informada por las empresas de energía.

Mis disculpas para quienes no lo hayan interpretado así, para quienes se sintieron afectados por el solo hecho de vivir allí. Generalizar es ajeno a mi intención en cualquier contexto. Las generalizaciones nunca llevan a buen puerto. Entiendo que ocultan una inconfesable intención de descalificar al otro y en mi vida he elegido o elegiré ese camino. Relatar la historia de un policía corrupto no implica que todos los policías lo sean. La noticia de un maestro golpeador no hace a todos los docentes iguales a él. La noticia es la excepcionalidad, el hecho no común y novedoso, que no trasforma a todos sus iguales en lo mismo, sino no sería tal cosa, porque es su excepcionalidad lo que lo hace noticia. 
Para quienes de buena fe se sintieron afectados insisto en disculparme. No fue la intención generalizar como un fenómeno de toda la Patagonia. Ni en la columna se desprende un cuestionamiento a los subsidios. No. En absoluto. Tan solo buscamos contar un hecho puntual, nuevo y sorprendente. Que puede enojar como tantas veces nos enoja a toda la realidad que vivimos.

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