Villa Gesell : Cargadas y memes contra Pablo Ventura en los celulares de los acusados

Los peritos no podían salir de su asombro al analizar la información obtenida de los teléfonos celulares secuestrados al grupo de rugbiers que atacó y mató a Fernando Báez Sosa en Villa Gesell.

Entre la gran cantidad de datos recopilados, los especialistas de la Policía Federal Argentina descubrieron cargadas y “memes” sobre Pablo Ventura, el remero que había sido detenido en Zárate -según se presume, porque los otros imputados lo señalaron falsamente como partícipe del crimen- y que, al demostrar que no había estado en el balneario cuando ocurrió el homicidio, recuperó la libertad.

Fuentes que participan de la investigación relataron que  “Llamó mucho la atención la gran cantidad de cargadas que había hacia Ventura. Algunas eran de tiempo atrás”, explicó un investigador consultado.

Este dato confirmaría la animosidad del grupo de detenidos con Ventura, que a pesar de que no tenía nada que ver con el homicidio del joven Baez Sosa, pasó cuatro días preso.

“Esto no les va a salir gratis porque mi pibe estuvo en cana”, dijo el padre del joven remero, quien adelantó que demandará a quienes señalaron falsamente a su hijo como partícipe del  crimen.

Según consta en el expediente, los investigadores pusieron bajo la lupa a Ventura antes del mediodía del 18 de enero pasado, y por testimonios y averiguaciones, determinaran que un sospechoso llamado “Pablo Ventura” se había ido de Villa Gesell en un Peugeot 208 blanco a las 7.30, antes de que llegaran los detectives policiales a la casa que alquilaban los sospechosos. 

A pocos días del señalamiento , se descubrió que había sido una mentira.

Ventura no solo no había estado en Villa Gesell la madrugada del crimen; de hecho, este año llegó al balneario esposado y trasladado por la policía desde su casa, sino que José María, el padre de Pablo, aportó una filmación del dia viernes 17 a la noche, horas antes del homicidio  donde él, su hijo y su esposa ingresan en un reconocido restaurante de Zárate.

Dicho registro ,lo muestra llegando a la cuadra de su casa, en el norte bonaerense, en su auto, casi a la misma hora del crimen.

 
El hallazgo de la información sobre las cargadas de los acusados para con Ventura confirmaría lo que pensó el padre del remero, que su hijo había sido inculpado como “una joda”.
Cada vez que estos chicos hacían una “picardía” decían que lo había hecho Pablo. 
Sin embargo , en el grupo de WhatsApp que tenían los diez detenidos, uno de ellos urgió a los demás a que no escribieran nada más en el chat porque, ya sabían, que habían matado al joven al que habían atacado brutalmente a metros de la disco Le Brique.
 
“No escriban mas que lo matamos ” puso uno de ellos en el grupo de mensajes antes de que la policía los detuviera y les secuestrara los celulares, siete horas después del crimen y cuando la DDI de Zárate ya había recibido la misión de ir a buscar y a detener a “Pablo Ventura”.

Todo el material obtenido en los teléfonos celulares fue entregado por especialistas de la División de Operaciones Técnicas de la Agencia Regional de la Policía Federal Argentina (PFA) Mar del Plata a la fiscal Verónica Zamboni, que está a cargo de la causa.

Según la agencia de noticias Télam, el contenido de seis teléfonos iPhone, dos Huawei, un Motorola y un Samsung S10 fue volcado en dos discos extraíbles que le fueron entregados a la representante del Ministerio Público.

Se trata de unos cinco terabytes de información, incluidos mensajes, audios, videos y fotos.

Los iPhone, los Huawei y el Motorola pertenecen a nueve de los diez rugbiers detenidos; el Samsung es el que la policía le arrebató de las manos a Pablo Ventura en la puerta de su casa en Zárate, cuando una brigada fue a buscarlo y uno de los agentes le dijo que “tenía que acompañarlo”, antes de precisarle que lo llevarían esposado hasta Villa Gesell, acusado de un homicidio.

El único celular que aún no fue encontrado -ni en la casa que ocupaban en el pinar de Villa Gesell ni en los dos autos estacionados delante de la finca que habían alquilado- es el de Ayrton Viollaz, de 20 años, uno de los acusados de ser “partícipe necesario” en el crimen

 
 

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