Mauricio Macri, el Hood Robin del siglo XXI

Todos recordamos aquella leyenda del arquetípico y forajido héroe inglés de la época medieval que, en su afán de lograr un mundo más equitativo, robaba a los ricos para entregar lo obtenido a los pobres y oprimidos por parte del príncipe Juan Sin Tierra y sus aliados, quienes, mediante el abuso de la fuerza pública, se hacían de las riquezas de los nobles que se les oponían. 

En una suerte de antítesis, el Presidente Macri ha desarrollado políticas económicas que impactaron en la sociedad desde el primer día de su mandato, llegando a afectar en estos días al sector más austral del país, nuestra querida provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, centro geográfico de la República Argentina. 

Una muestra más de centralismo en la ciudad que “supo” gobernar hasta el día 10 de diciembre de 2015 (CABA), el mandatario nacional hace de Buenos Aires el centro del país, sin interesarse por los derechos adquiridos por los fueguinos a lo largo de la historia nacional. 

Así lo ha dejado reflejado mediante el decreto 702/18 publicado en el Boletín Oficial el día viernes próximo pasado, con el cual se elimina la famosa “zona 4”, que comprende a nuestra jurisdicción provincial y la de Santa Cruz y por la que se percibía un beneficio extra en las asignaciones familiares por residir los habitantes de éstas localidades en “zonas desfavorables”, establecido ello en razón de la lejanía de nuestra Isla, así como también el clima en el cual nos encontramos inmerso desde épocas inmemorables. 

Es importante destacar el paralelismo que el Presidente hace intencionalmente respecto de las clases bajas y altas de nuestro país, siendo éstas últimas las más beneficiadas en su gobierno, en tanto que las primeras son las que han sido víctimas del ajuste garrafal al que han sido sometidas por Macri, quien ha optado –dentro de la filosofía de Platón respecto del arquetipo ideal- seguir a Juan Sin Tierra, invirtiendo las prioridades de las que han sido durante estos dos años y medio sus políticas de Estado.

Ajuste de un lado, beneficios por el otro.

Desde que tomó el bastón presidencial, parece no haberle encontrado otra utilidad que golpear a los que menos tienen, aumentando las tarifas, reduciendo los beneficios sociales y acortando presupuestos necesarios para el desarrollo de la sociedad.

La doble cara se ve reflejada en su máximo esplendor con la quita de las retenciones a los sectores que más dinero generan en nuestro país, siendo los únicos beneficiarios, aplicando políticas neoliberales que se olvidan de aplicar –aunque sea mínimamente- el Estado de Bienestar que se ha desarrollado en la República. 

Desprecio al resguardo histórico de nuestro territorio.

Cuando de recortar se trata, Macri es un experto. Tal es la urgencia económica nacional –y la de no quitarle plata a sus amigos millonarios- que se ha olvidado y ha despreciado la subjetividad del Legislador Nacional que ha dado un tratamiento especial a nuestra provincia. 

Solo basta con repasar las palabras esbozadas por Licciardo, García, Parellada y Roig –miembros del Gabinete Nacional- al presentar el proyecto de Ley que posteriormente fuera promulgada bajo el renombrado número 19.640, con la cual se declaró la exención impositiva en el –por aquél entonces- Territorio Nacional Tierra del Fuego.

En las líneas preliminares a la sanción y promulgación, pueden observarse los motivos de tal beneficio a este punto geográfico del país, siendo –entre otros- la …situación geográfica extremadamente austral de los territorios involucrados y sus consecuencias directas en materia de relativo aislamiento, condiciones de vida y grado de actividad económica y su desarrollo…”. 

En esa inteligencia, poco cuesta hacer una equiparación de motivos por los que las personas beneficiarias de asignaciones familiares más altas que en el resto del país, siendo real que las circunstancias no han cambiado, observándose por parte del Gobierno Nacional una cierta despreocupación por los habitantes de la Isla, que pareciera ser cada vez más Isla aislada y menos parte del país en su conjunto.

Desde el principio de la gestión de Cambiemos se ha mostrado desprecio hacia la parte patagónica y, en particular, Tierra del Fuego, habiendo dicho en más de una oportunidad sus referentes nacionales que esta porción de suelo argentino no es rentable, debido a que recibe coparticipación per cápita más alta que la provincia de Buenos Aires. 

Así como en la “campaña al desierto” se dijo que la intención era poblar estas tierras patagónicas, parece ser que al Presidente le sigue pareciendo –como en aquella época- que esto sigue siendo un desierto. Y así como a los aborígenes que habitaban la “Patagonia rebelde” no se los tuvo en cuenta como habitantes del suelo, hoy se están desconociendo las condiciones en que se vive por estos lados.

Una vez más, como a lo largo de la historia, somos víctimas de un gobierno nacional totalmente centralizado y, en este caso aún más cruel, no solo omitiendo aumentar las partidas presupuestarias, sino que, aún más, recortando los beneficios logrados mediante una lucha legislativa con afán de poblar esta región de la Nación. 

Una vez más en la historia de nuestro país, las clases sociales más bajas son castigadas por un Robin Hood inverso, al que no se le encuentra explicación lógica más que la apreciación de sus propios intereses y los de los suyos.

Ojalá pronto surja un nuevo arquero protector de los pobres y oprimidos, mientras tanto, seguiremos siendo víctimas de sus antítesis. 

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