
Se trata de una obra con mucho significado para la ciudad, tras el cierre del ex hotel Ibarra en 2012, generando un vacío en la vistosa esquina de Rosales y Fagnano, frente a la Plaza Almirante Brown.
La tarea de demolición de tabiques e instalaciones comenzó ese mismo año y en 2020 se iniciaron los trabajos de obra, que luego debieron ser frenados en gran parte por la pandemia.
Finalmente este edificio que marcó un antes y después en la vida de los riograndenses, se inauguró plenamente con la apertura de una nueva confitería revestida en piedra andina fueguina, material clásico de la arquitectura de Tierra del Fuego.
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