Estuvo 14 años preso y volvió a la cárcel para dar clases

“Por las condiciones que generaba esa vida, tan adversa, todas esas vivencias y quilombos, con gente tirada en el piso, o ver gente que se moría, me hizo llevar en un momento a decir que tenía que agarrar otra vía que no sea la lógica delictiva». Las frase es de Jonathan Argüello, un joven de 34 años que pasó 14 en la cárcel. Y que, tras salir, volvió. Pero esta vez fue para dar clases.

Su historia se popularizó tras una nota en el diario La Nación, en la que contó que desde los 13 años comenzó a robar, tras comprar un revólver con un amigo. Confesó que al principio lo hacía por adrenalina o por el impulso de la cultura delictiva, pero después, con la crisis de 2001, para poder comer.

Más tarde, cayó en la cárcel y comenzó un circuito por diferentes penales bonaerenses en donde las situaciones que vivió lo llevaron a tomar la decisión de cambiar rotundamente su vida. Ahora, está por recibirse de sociólogo.

“Fue una etapa muy dura, un proceso de toda una vida. Ahora yo volví a la cárcel pero a dar clases»,  y señaló que aparte de la educación, la música fue una herramienta que lo llevó a salir adelante. Incluso, formó una banda, Rimas de Alto Calibre, mientras cumplía su condena.

«Llevo dos años en libertad. Me llevó a preguntar quién soy, qué quiero ser y qué no. Fue el punto de quiebre entre la lógica de la cárcel y la de la legalidad y cambiar con la educación. Es una dicotomía de la identidad y la responsabilidad del cambio. Es difícil armarlo, pero es muy posible», acotó.

Desde que salió de la cárcel, Jonathan dedica largas horas al estudio y la lectura, y está realizando una tesis en la que investiga, entre otros puntos, las lógicas del sistema penal del encierro y lo que él denomina un cambio de paradigma en las lógicas de la delincuencia, «que se perfeccionan» en la prisión.

“Toda esa gente en algún momento se va a ir a la calle, y muchos reincidirán, y hay que poner un límite. Veo que alguien que vendía droga y sale no solo venderá, sino que va a delinquir en otras cosas, porque te perfeccionan, hay una cultura. Si no sirve el método, hay que renovarlo y ser concreto», sostuvo.

El joven, que aparte de dar clases es auxiliar del Conicet, también protagonizó un documental, llamado «Las Facultades», de Eloísa Solaas, en donde se retrata este panorama.

«El documental registra que el que quiere estudiar puede, pese a todas las condiciones. Yo no era un preso común», cerró.

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