El docente antartico Fredy Miranda relató su inolvidable experiencia en el Día de la Antártida Argentina

Este lunes se conmemoró 117 de permanencia ininterrumpida en el continente blanco. En una entrevista exclusiva para Fm Fuego, el docente Fredy Miranda relató su inolvidable experiencia tras un trabajo anual de enseñanza en la Escuela N°38 Raúl Alfonsín.

Fredy  junto a su esposa Gabriela, también docente, fueron convocados en el año 2015 para dictar clases en el nivel primario a seis estudiantes de distintos grados, entre los que también se encontraban sus dos hijos.

“Nosotros estuvimos en el año 2015, particularmente salí en diciembre del 2014 pero sin mí la familia, en Rio Gallegos me esperaba el resto de la dotación. Mi esposa y mis hijos llegaron recién a Base Esperanza el 26 de febrero, próximo al inicio de clases”, sostuvo el docente Antártico.

“Valoro muchísimo el hecho de habernos convocado y lo que siempre digo, de haber estado a la altura de estar en un lugar tan alejado y tan cerca a la vez. En el día de la Antártida uno recuerda más esos días comunes, pero si agradecido de haber estado a la altura de la circunstancias”, añadió.

Aislados del resto del mundo por la distancia y las condiciones climáticas, la población de la Base Esperanza se compone de un contingente -que se renueva cada año- compuesto por ocho matrimonios con sus hijos y otras personas que van sin familia, entre quienes están las autoridades de la base, técnicos, trabajadores de mantenimiento y docentes.

En el caso del trabajo docente, Fredy relató: “Es muy parecido a Río Grande en el clima, obviamente con mucho más frio que acá por obvias razones. La escuela es jornada completa, cuatro horas a la mañana y tres horas a la tarde”.

“A las siete de la mañana ya nos levantamos para prepararnos  y recibir a los alumnos en el ingreso de las ocho. Se izaba la bandera para comenzar con la programación como cualquier escuela con recreos, colación a la media mañana y cierre al mediodía”. Y refirió, “hay que tomarlo de esa forma también, como un día normal pero con las precauciones por el frio y el viento que es un protocolo especial que hay que seguir. Está todo estratégicamente construido, la escuela está en el centro de la base y alrededor están las 13 viviendas con 8 familias que las habitan y el resto son ocupadas por personal militar, científicos o geólogos que van a invernar durante una campaña”.

Finalizada la jornada escolar, describió como continua el día para los habitantes de Base Esperanza, “Día a día tenes que ir reinventándote con diferentes actividades, por ejemplo con juegos. El elemento principal es la nieve, en este caso con algunas familias armábamos iglús y cada vez los íbamos perfeccionando más. Hacíamos cuevas o tobogán con la nieve, no solamente para nuestros hijos sino para los alumnos también. Es un gran recuerdo de experiencia vivida, es lindo porque es maravilloso contárselo a los chicos y a las familias en las escuelas”, expresó Fredy.

En un año particular marcado por la pandemia, por primera vez desde su apertura en la Base Antártica, la Escuela Nº 38 Raúl Alfonsín no dictará clases en 2021. Sin embargo durante el año pasado fue el único establecimiento del país que dicto clases presenciales al encontrarse libre de casos de Covid-19.

Finalmente por decisión de la Cancillería, los ministerios de Defensa y Educación nacionales, los protocolos que establecen el recambio de dotaciones en la base argentina -que sucede entre diciembre y marzo de cada año- no permitirán que se instalen familias.   

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