Aunque el índice de desempleo del primer trimestre ha bajado al 6,9%, García Cuerva insistió en que no debemos conformarnos con esto. En su primer acto masivo desde su investidura el 15 de julio, el Arzobispo expresó su deseo de más y mejor trabajo para todos, calificando a la falta de empleo y la dignidad laboral como la peor forma de pobreza.
En su homilía en el Santuario de Liniers, el Arzobispo también denunció la situación de aquellos que trabajan sin garantías laborales, como los cuidadores de enfermos y los recicladores urbanos, quienes a menudo están lejos de sus casas durante largas horas para proveer a sus familias. Asimismo, criticó la inflación por consumir los escasos ingresos de los trabajadores.
García Cuerva pidió a San Cayetano "un trabajo digno y bien remunerado" para todos los argentinos. Además, hizo un llamado a la paz en medio de la violencia de la inseguridad social y económica, y solicitó políticas públicas que valoren el esfuerzo de aquellos que trabajan duro todos los días.
El Arzobispo finalizó su discurso parafraseando al Papa Francisco, recordando que en una sociedad desarrollada, el trabajo no es sólo un medio para ganarse el pan, sino también una forma de crecimiento personal, establecer relaciones sanas, reconocerse a sí mismo, compartir dones y vivir en comunidad.