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Ingresos familiares siguen por debajo de niveles de la prepandemia

La reactivación del PBI, que en 2021 recuperó toda la caída de la pandemia, no derramó en el ingreso de las familias, que el año pasado cayó 4,2% con respecto al 2019, tomando en cuenta los salarios, las jubilaciones y las asignaciones familiares, según un análisis de la consultora Eco Go. Analistas consultados explican que se debe a la falta de dólares, la inflación, que se aceleró al 50,9%, y a la recomposición del mercado laboral, con mayor presencia de trabajadores informales y cuentapropistas.
En 2021, los ingresos de las familias cayeron 0,6% con respecto al 2020, primer año de la pandemia, cuando se habían desplomado. Las únicas mejoras se observan en los salarios, no así en jubilaciones y asignaciones familiares. En tanto, en la comparación entre el 2021 y el 2019, último año sin pandemia, la caída es mayor: 4,2%. Los salarios cayeron 6,6% (-4,8% los registrados privados, -12,3% los registrados informales, -6,3% los públicos y -12,7% los cuenta propistas). En tanto, las jubilaciones cayeron 3,7% en 2021 contra el acumulado de 2019.
Así se desprende de un análisis realizado por Sebastián Menescaldi, director de la consultora Eco Go, con datos promedio anual. Acerca de por qué los ingresos continúan bajos, el economista explicó: “Todavía los ingresos de los asalariados informales y cuentapropistas, que son los más vulnerables, acumulan una importante caída respecto al momento previo a la pandemia, que es parcialmente sostenido por las transferencias que da el Gobierno mediante AUH u otras políticas sociales”.
En lo que hace al empleo formal, Menescaldi agregó: “Las mejoras salariales han sido todavía insuficientes para volver a los niveles previos”. Para el 2022, el analista consideró que podría continuar la contracción en el consumo de las familias, por el ajuste en tarifas, tipo de cambio y combustibles. Además, agregó que la dificultad para mejorar la aceleración de los ingresos se debe a la falta de dólares: “El crecimiento va a estar limitado por las reservas internacionales, va a haber más inflación y el consumo se va a tener que aplacar”, detalló. Por cada punto que crece el PBI, la economía local necesita u$s2.000 millones.
En tanto, las jubilaciones cayeron 6% en términos reales en 2021, y se encuentran 3 puntos por debajo de la prepandemia (2019), con una caída del 23% contra 2015, según analizó Luis Campos, coordinador del observatorio del derecho social de la CTA. Esta pérdida se da por la inflación y por el rezago de la fórmula de movilidad, explicó a este diario Sergio Rottenschweiler, investigador en temas de seguridad social de la Universidad de General Sarmiento.
En el primer año de la ley de movilidad jubilatoria, con el aumento de diciembre, la movilidad de los jubilados y las asignaciones sociales como la AUH acumuló una suba del 52,67%, contra una inflación del 50,9%, según publicó este jueves el INDEC. “Si ves punta a punta, la movilidad da más, no así cuando ves lo que pasó con los haberes en promedio”, detalló Rottenschweiler. Como ejemplo, puso el primer trimestre del 2021, cuando la movilidad otorgó una suba del 8,07%, basada en lo ocurrido entre septiembre y diciembre 2020, y la inflación del primer trimestre del 2021 fue del 13% “Ninguna fórmula te garantiza que los jubilados van a poder mantener su nivel de haberes si no se logra estabilizar la economía y bajar la inflación”, detalló.
En tanto, Claudio Lozano, director del Banco Nación y miembro del Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas, agregó que otro de los motivos en la caída del ingreso de las familias se explica por cómo se reconfigura el mercado laboral en la salida de la pandemia. “Hay un error si se confunde la recuperación de la actividad económica con la recuperación del ingreso familiar, ahí está la pérdida en las elecciones”, afirmó. “El empleo que se recupera en este período es dominantemente asalariado no registrado o cuentapropismo, por lo que la recuperación de las ocupaciones se da con bajos niveles de ingresos, y la composición del mercado laboral queda peor que antes de iniciada la pandemia, con mayor informalidad”, agregó el economista.
En el último informe de Lozano, se detalla que una cuarta parte de los trabajadores son cuentapropistas, mientras que en la población asalariada, un tercio son informales. Aun con trabajo, 1 de cada 3 ocupados son pobres. Con un mercado laboral con cada vez menos trabajadores registrados formales, Lozano consideró que las herramientas de mejoras de los ingresos, como las paritarias y el salario mínimo, no alcanzan. Desde la CTA continúan reclamando al gabinete económico fijar un “piso de ingreso” para los hogares a través de políticas como salario universal para informales y desempleados, con programas de empleo como el Potenciar Trabajos. “Podrías financiar una ampliación del consumo popular con 2 puntos del PBI, pero en la negociación con el FMI, estas propuestas se traban”, detalló.

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