María Eugenia: “la verdad que ya no me quedan fuerzas”

María Eugenia, madre del joven Claudio Ayala, quien fuera quemado con agua hirviendo, en diálogo con FM Fuego, habló sobre el estado de salud de su hijo, indicando que “la verdad que ya no me quedan fuerzas, solo quiero verlo salir de la cama, mi hijo está complicado y en eso acá me dicen que no hay solución”

 

Por otra parte, expresó que “a diario le hacen las curaciones y los médicos hacen todo lo que está a su alcance para ayudarlo, pero ya nos dijeron que si puede estabilizarse debe ser derivado para hacerle una cirugía, esto es de por vida, no va a volver a ser cómo era antes”.

 

 “Podría quedar incapacitado para respirar por sí mismo, podría quedar conectado a una máquina de por vida”, puntualizó.

 

En relación a la contratación de un abogado para la defensa de su hijo, María Eugenia manifestó que “organizamos una venta de empanadas para recaudar dinero para que mi hijo tenga su defensa y su abogado, porque hasta hoy nadie se ha presentado para ofrecerme defenderlo” y añadió “yo no quiero que nadie me de dinero sin que yo trabaje, hare lo que sea necesario y yo no pido que se haga una colecta, sino que voy a trabajar para juntarlo”

El hecho

El hombre con lesiones graves en el rostro se presentó esta madrugada a los gritos en la comisaría Quinta de Chacra XIII, dando cuenta de haber sido agredido en “la casa de Marisol Vargas” un verdadero aguantadero en un departamento de calle Mazarello 442, donde los vecinos deben convivir con delincuentes que se refugian allí.

En los primeros minutos de esta madrugada de sábado Claudio Ayala de 33 años se presentó en la comisaría con el rostro cubierto de agua con ampollas, aduciendo haber sido atacado con agua hirviendo en un domicilio de la zona.

El lugar es conocido ya por los efectivos policiales que todas las semanas tienen un allanamiento en el domicilio de esta mujer, Marisol Vargas, que da asilo a varios malvivientes de la ciudad.

Tras la hospitalización de Ayala, el personal policial llegó hasta esta vivienda de la que salieron Saúl Aravena y Rodrigo Albarracín, ambos sujetos alcoholizados, quienes fueron inmediatamente detenidos.

Se notificó de lo sucedido al juzgado de turno, desde el cual el secretario Eduardo Tepedino ordenó la detención e incomunicación de ambos sujetos, diagnosticándose desde el nosocomio “lesiones graves”.

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